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Les Toiles MauresCreadores de viajes saharianos

Noha

Noha me acogió en su casa. Me ofreció té, de comer, me dio un lugar para descansar, un cojín para dormir. Me llevó al mercado, a elegir el pescado para la comida del mediodía, y también algunas verduras. Compartimos la comida ella y yo, los hombres a un lado. Hablamos poco, por la lengua... nos miramos, sonreímos, hicimos algunos gestos para intentar expresarnos... ¡incluso intercambiamos nuestros números de teléfono! En la habitación fue a buscar su álbum de fotos; me presentó a su familia, su vida, su historia... A nuestro lado, su hijita jugaba...

Quise agradecérselo, dejarle un recuerdo, un pequeño regalo. Tenía pocas cosas conmigo, demasiado preocupada —qué error— por viajar «ligera». Le di algunos lápices de maquillaje: lápices de kohl para los ojos, lápices rojos para los labios. Tan poca cosa, comparada con lo que ella me había ofrecido... Pero su placer era real, su alegría no era fingida, y sus ojos brillaban mientras probaba uno a uno los lápices en su mano... como todas las mujeres del mundo... instante inolvidable de complicidad... Y luego, muy rápido, se levantó, hizo un gesto de «no te muevas, ya vuelvo», y volvió a la habitación. Y entonces puso sobre mis rodillas los regalos que quería hacerme a cambio. De entre sus propias cosas, había elegido para mí dos pequeñas toallas de rizo y una bonita camiseta rosa con un ribete de terciopelo, quizá su camiseta más bonita...

Una vez más, ese sentimiento —ya habitual, pero siempre tan turbador— de vergüenza, orgullo y alegría mezclados ante tanta generosidad sencilla, empañó mi alma y grabó en mi memoria imágenes eternas de dulzura y respeto.

Propuse hacer fotos y Noha aceptó con entusiasmo. Por supuesto, primero se maquilló con esmero, como todas las mujeres del mundo... instante inolvidable de complicidad... Y luego «disparé» con la alegría de su confianza concedida. Le llevaré estas fotos en mi próximo viaje.

Llegó la hora de la partida... adiós Noha... gracias, gracias infinitamente... si tuviera una hermana en Nuadibú, me gustaría que fueras tú... volveré a verte, insh'allah...

Alika

NB - No publicaré las fotos tomadas ese día, porque Noha no lo desea. Ni yo tampoco, por lo demás. Respeto a su pudor, su discreción... complicidad de mujer, también...

Encuentros y recuerdos...