Intelectual, periodista, fundador en Nuakchot de Le Calame, Habib Ould Mahfoudh, desaparecido prematuramente (1960-2001), dejó inconsolable a toda una generación de admiradores y amigos. Para quienes tendrían alguna dificultad en situar Mauritania en un mapa, en el tiempo presente o en la historia, pero también para los conocedores y aficionados a este extraño país, y para el simple deleite de los curiosos, los textos reunidos aquí (Crónicas del tiempo que no pasa) son a la vez una llave maestra y un incomparable placer de lectura.
La chispa y la ironía de Mahfoudh se dirigen primero contra los necios y los poderosos, mauritanos o contemporáneos más lejanos, pues desde el fondo de su desierto desarrollaba una mirada panorámica sobre su tiempo como sobre el pasado (e incluso sobre el futuro, como atestiguan sus deliciosas crónicas de anticipación). Pero sus escritos representan también un documento insustituible para descifrar Mauritania y sus complejos sistemas heredados del señor Maaouiya Ould Taya, que se apoderó del país mediante un golpe de Estado en 1984 y lo dirigió con mano de hierro durante veintiún años.
Sylvain Fourcassier (Le Monde Diplomatique, enero de 2013)